Presentación

Marisa Saad

LA LOCA DE DURAS. Tercera noche de biblioteca. 11 de octubre

“De joven, durante más de treinta años, le temía a la locura más que a la muerte. Siempre me reprochaban ser loca, ilógica. Pero en mí no había más que una apariencia de desorden, de contradictorio. Terminaron creándome una neurosis, y tuve que hacer grandes esfuerzos para librarme de la locura que me suscitaban los hombres”. (1)

Ella baila sola

LA LOCA DE DURAS. Tercera noche de biblioteca. 11 de octubre

Por Laura Arroyo

Una adolescente de 17 años baila sola en medio de una pista de baile oscura y vacía, baila en los brazos de un desaparecido, su novio la ha abandonado, es una loca que sobrevive solo en apariencias, una durmiente viva. Marguerite Duras le dará lugar en su casa “la he conocido durante por un día entero” (1) dirá, eso bastará para la inspiración de la escritora, quien le dará su entrada a la literatura con el nombre de Lol V. Stein.

Cuando la escritura deviene reparación: “La locura me da esperanza”

Escribir es una larga letanía, un conjuro, un grito, un arrebato para Marguerite Duras, como dice el último poema de Chantal Maillard en su libro “Matar a Platón”: “escribir para decir el grito / para arrancarlo / para convertirlo / para transformarlo / para desmenuzarlo / para eliminarlo / escribir el dolor/”. (1) Es una versión lírica del libro “Escribir” de Marguerite Duras, que también tiene las modulaciones del aullido.

El goce del cuerpo (*)

LA LOCA DE DURAS. Tercera noche de biblioteca. 11 de octubre

José E Matusevich

Les agradezco la invitación, me han alegrado.
Laura y Eugenia han dicho todo, intentaré decir algo diferente.
En un curso de Jacques-Alain Miller, en que tuve la ocasión de estar, hubo un homenaje a Marguerite Duras donde se habló del ravissement de Lol V. Stein, ahí se habló algo de lo que han hablado también Laura y Eugenia, Lol como loca o Lol como histérica, como un fantasma histérico. Miller estaba más del lado de considerar esto último, aunque quizás las dos lecturas tenían razón, pues estaban leyendo el texto desde lugares diferentes.

Palabras de presentación

Silvina Molina

Buenas noches, bienvenidos a la Segunda Noche de Biblioteca.
Voy a comenzar compartiendo con ustedes un párrafo que escogí cómo epígrafe para dar inicio a esta actividad. Lo extraje de un cortometraje del año 1982, en el que Jean-Luc Godard le explica al director de la Cinemateca Suiza, Freddy Buache, las razones por las que no es capaz de afrontar el encargo de hacer una película sobre la conmemoración del 500 aniversario de la fundación de la ciudad de Lausana. Dice:
“Quiero intentar…me interesa intentar mirar las cosas un poco científicamente… intentar encontrar en todo ese movimiento de la multitud…los ritos de…no encontrar el principio de la ficción… porque las ciudades son la ficción. El verde, el cielo, el bosque son la novela. El agua es la novela. La ciudad es la ficción. La ficción es una necesidad…y puede hacer bella a una ciudad…y los que la habitan son…son simultáneamente magníficos y patéticos”.
Lettre à Freddy Buache, Jean-Luc Godard. (1)

Philip Dick. Entre realidad y ficción

Ricardo Bizarra

Agradezco a la Comisión de Biblioteca y a Silvina Molina por la invitación, por participar junto a estos invitados. Con Germán Schwindt, somos amigos, nos conocemos hace muchos años, compartimos un Cartel sobre psicoanálisis y literatura, a Fabián Schejtman lo conocí por el libro… resulta que cuando lo leí dije, ¡Philip Dick estuvo con Lacan y no lo sabía! Lo empecé a comentar con mis conocidos, empecé a buscar a ver si podía incluir algo de eso en mi presentación de hoy, y resulta que avanzando en el libro me di cuenta cómo era la cosa y me pareció maravilloso.

Anotaciones a propósito de Philip Dick

Germán Aníbal Schwindt

Agradezco la invitación a los colegas del Directorio, a la Comisión de Biblioteca en su conjunto y a Silvina Molina quien en nombre de ella estuvo en conversaciones conmigo sobre el tema de esta noche.
El compartir la mesa con un amigo como es Ricardo Bizarra y un colega como Fabián Schejtman, los cuales ambos han realizado durante años lecturas, estudio y han publicado artículos y un libro cada uno respecto a Philip Dick, ha hecho para mí de este encuentro, al reflexionar sobre mi intervención, la posibilidad de abrirme a otros textos, claro que he leído sus libros y tantas otras cosas, también me ha llevado a a preguntarme sobre cuestiones que no me había preguntado aún, y ahondar otras en las que sí estoy dedicado hace unos años.

Todo el mundo loco, es decir, narcisista

Mariana Schwartzman

Agradezco a la secretaria de Biblioteca, Cecilia Fasano, por la invitación a participar de esta Noche de Biblioteca, titulada “La locura de creerse libre”, un tema que considero muy actual, cuyo estudio y lectura me han enriquecido mucho. Celebro también estar por primera vez en la EOL – Sección La Plata, que es hermosa, junto con queridos colegas y repleta de transferencias de trabajo.
Dividí mi presentación en tres puntos. El primero será sobre el escrito de Lacan “Acerca de la causalidad psíquica”. El segundo sobre la obra “El Misántropo” de Moliere. Y en el tercero mencionaré un punto trágico asociado a la lectura lacaniana de la obra

La creencia delirante de Alcestes.

Silvia S. Avila

“Ante el loco, ante el delirante, no olvides que eres, o que fuiste, analizante, y que también tú hablabas de lo que no existe»(1)

A partir del gusto que me causa participar de esta noche de biblioteca, en una época en que no es lo más habitual reunirse a conversar en torno a un texto y sus resonancias, me pregunto si intentar dar sentido, algún sentido a la cita propuesta al trabajo no nos pone un poco a delirar, entonces; ¿Qué tipo de delirio sería este?, ¿delirio de interpretación, pasional, de grandeza?, ¿que nos orienta en nuestro delirio?